miércoles, 29 de marzo de 2017

Mi abuela Olga, el tejido y yo


 Una vez le pregunté que cómo aprendió a tejer y me dijo: "... con el ganchillo de la hoja de parra, no había plata para comprar crochet, así que con la Teresa nos sentábamos al borde de la taza de los árboles a pata "pelá" y tejiamos con lo que fuera, una pita, un resto de lana... lo que fuera", yo me reía y le decía que no le creía y ella se reía de vuelta.


Quiero dedicar este post a mi abuela materna, Maria Olga, que me enseñó a tejer. Hoy mi abuela cuenta con 99 años y buena salud, se le va un poco la onda, cuando me ve me saluda muy cariñosa, sabe que soy su pariente, pero de todas formas me pregunta quién es mi mamá.

Mi abuela Olga, una mujer de origen humilde, obrera todo su vida, un poco dura en el trato, buena para hablar y a veces insoportable, supongo que por lo mal que la pudo tratar la vida, a pesar de eso nos expresaba su amor a través de sus exquisitas comidas, los cuentos antes de domir, las tardes de dominó y el tejido.

Me obligó a apreder a tejer siendo yo muy chica, 5 años, al principio era un martirio, con el tiempo le agarré el gusto, es más, a los 18 años me ayudó a tejer mi primera colcha con "pancitos"(grannysquare), así les decia ella y yo también. Mientras tejiamos por arte magía hablaba de sus recuerdos de infancia, te dejaba ver cosas, cosas que ahora de adulta puedo interpretar mejor. Una vez le pregunté que cómo aprendió a tejer y me contó: "... solas, con el ganchillo de una hoja de parra, no había plata para comprar crochet, así que con la Teresa (su hermana mayor) nos sentábamos al borde de la taza de los árboles a pata "pelá" y tejiamos con lo que fuera, una pita, un resto de lana... lo que fuera", yo me reía y le decía que no le creía, ella se reía de vuelta. Tambien recuerdo que insistía en que aprendieramos a tejer porque debiamos tener alguna habilidad manual.


Mi abuela materna, Maria Olga Bustos Orellana, nació el 15 de septiembre de 1917

Hasta hace unos años aún tejía ajuares de bebes, todos los de la familia tuvieron de esos ajuares, yo aún atesoro el gorrito que me tejió. Tenía una facilidad para mirar y sacar los puntos en su cabeza, reproducia lo que le mostraras en foto, era un "Mostro" del tejido a palillos y a crochet, recuerdo que le gustaba mucho el hilo algodón, por eso compraba "pita" (mucho más barata) y cuando terminaba el tejido lo blanqueba y almidonaba, así obtenía unos manteles y caminos de mesa maravillosos. Vi muy pocas revistas con patrones en su casa, yo guardo un par muy viejas y al parecer eran su biblia.

Actualmente si no está leyendo el diario, está tejiendo "cuadraditos o pancitos" para hacer cojines y frazadas colorinches, le quedan un poco chuecos pero la mantienen activa de mente y cuerpo. Eso y más rescato de su historia con el tejido y el que me haya enseñado: mantener la mente activa, que el valor de hacer algo con tus propias manos para ti o para otros es inmenso, la satisfacción de terminar un proyecto, el momento en que tejes para pensar y aclarar ideas o simplemente cuando tejes con otros y la conversa se da sola.

Gracias gueli Olga.